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Este trabajo de investigación fue publicado por la Junta Provincial de Historia de Córdoba (Argentina) dependiente del Ministerio de Cultura y Educación del Gobierno de la Provincia en el año 1996 y corresponde a las Jornadas de Historia de Córdoba entre 1830 y 1950 desarrolladas en la Ciudad de Córdoba los días 11, 12 y 13 de Noviembre de 1993.

A continuación se reproduce dicha investigación con el correspondiente permiso de su autora, la Licenciada Isabel Manachino de Pérez Roldán a quien se agradece muy especialmente por su gentileza y colaboración.

 

   


INMIGRANTES LOMBARDOS

EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA

(Su aporte al Comercio e Industria)
 

Autora: Licenciada Isabel Manachino de Pérez Roldán

 

Introducción.

Los años transcurridos entre 1876 y 1914, fueron los de mayor afluencia inmigratoria hacia la Argentina y también los de ingreso más elevado de italianos.  En efecto, 1.787.000 peninsulares arribaron a estas tierras.  De ellos, el 11.5% procedía de Lombardía por lo que, los inmigrantes procedentes de esa Región ocuparon, numéricamente hablando, el tercer lugar después de los piemonteses y calabreses, los que representaban el 18% y el 12.6% del total de italianos, respectivamente.

El siguiente cuadro nos informa acerca de la representatividad lombarda en el concierto de los inmigrantes procedentes de Italia hacia Argentina.

   

LOMBARDOS EN LA ARGENTINA

Años  

Total de Lombardos

Total de Italianos

% de Lombardos respecto
al resto de Italianos

1876-80

7.400

43.100

17.16 %
  1881-85  

30.000

132.600 22.62 %
1886-90

44.500

258.900 17.18 %
1891-95

17.100

155.500 10.99 %
1896-00

22.000

211.200 10.41 %
1901-05

24.400

278.400   8.76 %
1906-10

38.300

456.100    8.39 %  
1911-14

23.100

251.200  9.19 %
Total de inmigrantes lombardos:        206.800

Total de inmigrantes italianos:         1.787.000

Nota: Cuadro elaborado por la autora en base a los datos proporcionados por el Annuario Statistico, Commisariato Generale dell'Emigrazione, Roma, 1926.

 

Es evidente que los mayores flujos migratorios procedentes de Lombardía, se produjeron en los quinquenios 1886-1890 y 1906-1910, durante los años dorados de la economía argentina.

Lamentablemente, no contamos con información exacta para poder determinar cómo se distribuyó este grupo de migrantes lombardos por las provincias argentinas en general y, en la de Córdoba, en particular.  Sabemos por nuestros avances de investigación que muchas de las colonias agrícolas de la pampa cordobesa albergaron a familias originarias de la Región que hoy nos ocupa (Scardin 1903; Vera de Flachs 1993) pero, dado que el tema a tratar en esta oportunidad es sólo la ciudad capital, obviamos referirnos a ellos.

En razón de no poder realizar, por el momento, una cuantificación sistemática de los lombardos radicados en Córdoba durante el período de mayor afluencia inmigratoria, nos hemos limitado a analizar los casos más significativos, teniendo como punto de referencia la incidencia de los mismos en el desarrollo económico de la ciudad de Córdoba.

 

Lombardía: Punto de Partida de los Inmigrantes.

La Lombardía es una Región ubicada en el norte de Italia, entre el Piemonte, los Alpes y el Véneto.  Comprende las Provincias de Bérgamo, Brescia, Como, Cremona, Mantua, Milán, Pavía, Sondrio y Varese.  Sus ríos principales son el Po, Ticino, Adda, Oglio y Mincio, mientras sus lagos más importantes son Lago Mayor, Lugano, Como y Garda.

Por su situación en la llanura del Po, Lombardía es la Región más poblada y rica de Italia, privilegio que ya poseía desde el siglo pasado.  En efecto, Milán -su capital- excedía, en 1881, los 300.000 habitantes. Años más tarde, en 1901, Turín y Génova -que junto con Milán conformaban el "triángulo" industrial de la Península-, sobrepasarían esa cifra.  El proceso de industrialización experimentado en las mismas, los había convertido en polos de atracción, hacia las cuales se dirigían las migraciones internas contribuyendo, de ese modo, al aumento de la población.  Por lo tanto, salvo Nápoles que siempre había sido una ciudad densamente poblada -a comienzos del siglo XIX tenía 437.000 habitantes por lo que figuraba como una de las más grandes de Europa luego de Londres, París y Berlín- y Roma -hacia donde convergían inmigrantes de otras Regiones italianas seducidos por la posición de esa ciudad como capital del nuevo Estado Italiano-, las urbes del norte de Italia eran las que poseían el mayor número de habitantes.

Pero, con excepción de Pavía y de Como que, entre 1861 y 1921 experimentaron un notable crecimiento demográfico -la primera pasó de 26.000 a 40.000 habitantes y la segunda duplicó su población entre los años señalados-, el resto de los lugares de procedencia de los inmigrantes lombardos pesquisados eran, aparentemente, centros urbanos muy pequeños, para nada comparables con las populosas metrópolis ya mencionadas. (De Rosa 1988).

Actualmente, la economía de la Región se basa en la agricultura, en la cría intensiva del ganado, en el comercio y en la explotación de la industria textil, siderúrgica, mecánica, química. alimentaria, del calzado, etcétera.

Ayer como hoy, la capital lombarda formaba parte de los sectores más avanzados de la producción industrial.  En efecto, durante el proceso de Unificación -al igual que Turín y Génova-, alcanzó un desarrollo eminentemente dinámico, situación que se hizo más evidente hacia fines del siglo XIX.  Por entonces, la zona pre-Alpina representaba alrededor del 30% de la superficie del área industrial, y ocupaba el 68% de la mano de obra industrial.  La mayor concentración de la producción textil se hallaba en la franja limitada por los ríos Ticino y Oglio en el norte de Lombardía.  En la misma zona se desarrollaban otros tipos de industrias como, por ejemplo, las herrerías.  Pero, en donde la agricultura continuó siendo la actividad más importante, "el conjunto de los trabajadores industriales representaba el 18%". (De Rosa 1988).

Entre las empresas industriales que se establecieron en el "triángulo" y que se mecanizaron totalmente, las textiles ocupaban el primer lugar y empleaban el 53.6% del total de la mano de obra industrial, mientras las dedicadas a las manufacturas derivadas de la agricultura, demandaban el 17,4% de la mano de obra total y los destinados a las industrias de ingeniería absorbían el 13.5% de los trabajadores industriales; en tanto las de la construcción, las químicas y la minería empleaban el 6.9%, el 3.9% y el 2%, respectivamente.

La primacía de la zona pre-Alpina dentro del "triángulo" industrial fue, indudablemente, adquiriendo mayor fuerza en los años posteriores y, así, en 1911 ocupaba el 71% del total de los trabajadores industriales en Italia.

No obstante el desarrollo industrial, la agricultura continuó siendo uno de los principales sectores de la economía, por lo menos hasta comienzos de la Primera Guerra Mundial.  Aun cuando el número de jornaleros descendió, representaban el 50% de la población activa.  Cuando la agricultura se mecanizó, un elevado porcentaje de italianos se volcó hacia otro tipo de actividades.  Como consecuencia de este proceso se produjeron migraciones internas hacia los polos de desarrollo industrial-, incluidas a otros países europeos y a América.

La principal corriente migratoria se registraba en el área rural, pero la gran mayoría provenía de las zonas montañosas y de las aldeas ubicadas en los Alpes y los Apeninos. (De Rosa 1988). (Sobre este tema se ha ocupado también Barbiero 1988).

 

Córdoba: Ciudad Adoptiva de los Inmigrantes Lombardos.

Los inmigrantes de Lombardía que arribaron a Córdoba, se encontraron con una ciudad pequeña si se la compara con las grandes metrópolis europeas en general e italianas en particular.  En efecto, en 1869 la capital mediterránea contaba con 34.458 habitantes, cifra que ascendió a 54.763 en 1895 -48.599 argentinos y 6.164 extranjeros- y a 92.776 en 1906 -80.022 argentinos y 12.754 extranjeros-.

En el concierto de la población cordobesa, los italianos representaron el 0.3% en 1869 -en tanto sólo eran 124-, el 4.9% en 1895 -para esa fecha su número había ascendido a 2.720- y el 7% en 1906 -fecha en que habían sido registrados 6.545-.

Entre las comunidades extranjeras asentadas en Córdoba, la peninsular representó el 19,5% en 1869, el 44,1% en 1895 y el 51,3% en 1906. (Censos Nacionales 1869 y 1895 y Censo de la ciudad de Córdoba 1906).

Así estaba conformada demográficamente la ciudad que los lombardos eligieron como su nuevo hogar.  Un viajero italiano de principios de siglo hizo de ella la siguiente descripción: "Centro de cultura, de progreso y de estudios.  Los primeros colegios, la primera Universidad, los grandes y numerosos establecimientos religiosos, los depósitos de comercio, los primeros ensayos de las empresas agrícolas se habían iniciado antes que en otras partes...”. (Franceschini 1903).

Esa ciudad les abriría las puertas a los extranjeros y, tan pronto les fue posible, los lombardos, entre otros, se insertaron en su sector comercial e industrial.

   

INMIGRANTES LOMBARDOS PESQUISADOS EN CORDOBA

Apellido y nombres

Año de ingreso

Lugar de procedencia

Actividad
en Córdoba

ANGARONI, José   1889 Gerenzano (Milán) Comercio
ANGARONI, Luis 1889 Gerenzano (Milán) Comercio
BIFFIGNANDI, Alfredo s/d. Vigevano (Pavía) Industria
BINDA, Carlos 1882 Canzo (Como) Com.e Ind.
CALLERIO, Camilo s/d. Garlasco (Pavía) Industria
CALLERIO, César s/d. Garlasco (Pavía) Industria
CALLERIO, Vicente s/d. Garlasco (Pavía) Industria
CAMPORINI, José 1887 s/d. Industria
COMOLLI, José 1874 Como Comercio
GALLI, Pascual s/d. Gerenzano (Milán) Comercio
MARTINETTI, Francisco s/d. Como Industria
PETRACCHI, Luis 1882 Varese (Como) Com.e Ind.
POZZI, Luis * s/d. s/d. Industria
RIVA, Angel 1869 Brebbia (L.Maggiore) Comercio
ROSSI, Juan * s/d. s/d. Industria
SENESTRARI, Juan * s/d. s/d. Comercio

Nota: Cuadro elaborado por la autora en base a datos extraídos del ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN (A.G.N.). Segundo Censo Nacional. Económico Social. Provincia de Córdoba. ARCHIVO HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE CÓRDOBA (en adelante A.H.P.C.). Protocolos, Registro 3, 1920 y 1921. (BERRUTTI 1906). (Lloyd 1911). (Scardin 1903).

 

El cuadro precedente nos informa que, a fines del siglo pasado, sólo hemos podido registrar a 16 lombardos que fijaron residencia en Córdoba que se dedicaron al comercio e industria.  Un caso aparte los constituyeron los inmigrantes procedentes de la Región estudiada que, tras seguir una carrera en la Universidad Nacional de Córdoba recibieron su diploma de profesional y los que llegaron a la capital mediterránea munidos de un título universitario. (Manachino de Pérez Roldán 1991).

De los 16 inmigrantes pesquisados, tenemos noticias del año de ingreso de sólo 7 de ellos.  Con respecto al lugar de procedencia, hemos logrado detectar el pueblo natal de 13 lombardos.  De los cuatro inmigrantes cuya procedencia se desconoce, destacamos que de 3 de ellos -marcados con asterisco-, no tenemos la certeza de que provinieran de la Región que nos ocupa pero, el nombre de sus negocios -Almacén y confitería "Lago di Como", Herrería Milanesa y, Panadería Milanesa-, nos hace suponer que fueron puestos como un homenaje a "la patria chica". (Guía 1886). (Segundo Censo 1895).

 

Actividades Económicas Desarrolladas por los Lombardos.

 

Algunas reflexiones generales sobre el comercio cordobés:

Los italianos que se dedicaron al comercio, en general eran propietarios de negocios minoristas, atendidos por ellos mismos o por algún miembro de su familia.  Esos comercios, particularmente almacenes habían abierto sus puertas con modestos capitales y, en consecuencia, no había en ellos una amplia variedad de productos sino simplemente la mercadería básica para atender las necesidades del vecindario.

Distintas fueron las características de los negocios mayoristas.  Ellos estaban en manos de unos pocos comerciantes que, por lo general, se hallaban nucleados en sociedades integradas, preferentemente, por miembros de una misma familia.  Sin embargo, muchas se formaron por la unión de dos o más connacionales -aun cuando no los ligaran lazos de parentesco- e incluso algunas surgieron como consecuencia de los negocios acordados entre miembros de la colectividad italiana con inmigrantes de otra nacionalidad.  Aunque generalmente regenteados por sus propios dueños, estos comercios eran atendidos por empleados cuyo número oscilaba de acuerdo a la importancia de la firma.  Asimismo fueron significativos los capitales invertidos en los mismos.  Los rubros principales explotados por los italianos fueron las casas importadoras de comestibles y, otros géneros, las de comisiones y representaciones comerciales, las mayoristas de cereales y harinas, las farmacias, los hoteles, las joyerías, por nombrar sólo algunos. (Manachino de Pérez Roldán 1991).

 

Los Negocios de los Lombardos.

Veamos, a continuación, los tipos de negocios por los que se inclinaron los inmigrantes lombardos.

 

COMERCIANTES LOMBARDOS EN CORDOBA
(Fines del siglo XIX)

Propietario Ramo

Razón Social

Capital
$ m/n
Empleados
V M A E
ANGARONI, José y Luis Cereales s/d. s/d. - - - -
BINDA, Carlos Panadería Panadería Garibaldi 8.000 8 1 5 4
COMOLLI, José Hotel Hotel Roma 5.200,25 6 2 6 2
GALLI,
Pascual e hijo
Cereales Casa Introductora 30.000 5 - 2 3
PETRACCHI, Luis

Comisiones y representaciones

s/d. s/d. - - - -
RIVA, Angel

Hotel y Confitería

Angel Riva

20.000 7 2 7 2
      Totales 26 5 20 11

Nota:   Cuadro elaborado por la autora en base a datos extraídos del ARCHIVO GENERAL DE LA NACION (en adelante A.G.N.). Segundo Censo Nacional.  Economico Social. Provincia de Córdoba. (Berruti 1906).

 

Del cuadro anterior se desprende que el negocio de cereales y harinas fue el de mayor peso, dentro de los establecidos por los lombardos en Córdoba.  Sus propietarios consiguieron una acomodada posición económica, lo que les permitió realizar importantes inversiones en otros negocios e incluso en la adquisición de propiedades urbanas y rurales.  Fue importante también una casa de comisiones y representaciones que, como veremos, le procuró a su dueño magníficas ganancias que lo convirtieron en uno de los hombres más acaudalados de la ciudad de Córdoba.  Le siguen en importancia los hoteles -de muy buena reputación- y una panadería que tenía la doble misión de hacer y de vender el pan a sus clientes.

 

Los lombardos en los negocios cerealeros.

Don Pascual Galli:

Entre los comerciantes lombardos que lograron mayor éxito nos detendremos en Pascual Galli.

Oriundo de Gerenzano -Milán-, don Pascual había llegado a la Argentina en 1866, a los treinta años de edad.  En los primeros años de su estancia en estas tierras, se había ganado el sustento como vendedor ambulante de frutas secas que traía del norte argentino.  Por su ocupación recorrió diversas provincias argentinas hasta que, finalmente, se radicó en Córdoba.

     Con 20.000 pesos abrió, en la capital mediterránea, una casa al por mayor de harinas y cereales.  Al cabo de pocos años ese capital se incremento a 30.000 pesos y, para principios de siglo, las utilidades le permitieron contabilizar 150.000 pesos.

En un comienzo, Pascual Galli importaba cereales y, harinas desde las provincias vecinas de Santa Fe y de Buenos Aires.  Con el tiempo, este exitoso comerciante se convirtió en exportador en gran escala hacia las principales plazas comerciales argentinas, como consecuencia del vuelo que había tomado por entonces la agricultura desarrollada en las colonias cerealeras de la pampa cordobesa.

Sus florecientes negocios lo convirtieron en uno de los comerciantes más ricos de la ciudad, lugar que compartía con varios connacionales que habían llegado desde Lombardía e incluso de otras Regiones de la Península, tal el caso de Bernardino Reschia, nativo de Alessandria -Piemonte-, dueño de un almacén, casa introductora y consignaciones que, para 1895, contaba con un capital de 65.000 pesos que acrecentó en pocos años. (A.G.N. Segundo Censo. 1895). (Manachino de Pérez Roldán 1993).

Don Pascual Galli que, el 11 de noviembre de 1858, había contraído matrimonio con Angela Angaroni en la Parroquia de los Santos Padres San Pedro y San Pablo de la villa de Gerenzano,  Departamento de Saronno, Provincia de Milán, decidió traer a sus sobrinos Luis y José Angaroni, hijos de su difunta hermana María. (A.H.P.C. Juzgado 1a. Civil, 1911).

 

Los hermanos Angaroni:

En efecto, en 1889, José y Luis Angaroni se radicaron definitivamente en la "Docta".  De los hermanos, José, con una increíble visión para los negocios, se inició comerciando semillas y frutas secas adquiridas en las provincias del norte argentino.  Las ganancias obtenidas le permitieron reunir un pequeño capital con el que abrió, en el Mercado Sud, un negocio al por mayor y menor de cereales y harinas al que, poco después, se asoció su hermanó Luis.  En virtud de la prosperidad conseguida día a día, los señores Angaroni dejaron la venta al menudeo, para dedicarse con exclusividad a los negocios al por mayor.  Directamente administrado por ellos, el establecimiento contaba con cinco empleados.  La generosidad de don José se manifestó en más de una ocasión, sobre todo en la permanente ayuda a sus familiares más cercanos al punto de incorporar a varios de ellos -entre otros a Rodolfo y Juan Galli- como colaboradores de su negocio.

Las pingües ganancias obtenidas por la firma Angaroni -trasladada posteriormente frente al Mercado Sud-, les permitieron incrementar su capital a 100.000 pesos, edificar dos bellísimas casas diseñadas por el arquitecto italiano Francisco Boeri y adquirir varios terrenos en distintos puntos de la ciudad.  El juicio sucesorio de uno de los hermanos mencionados, José, nos informa del bienestar alcanzado en su patria adoptiva.  Lamentablemente, su temprana muerte a la edad de 45 años frustró sus proyectos para la instalación de una fábrica de caramelos y aceite.  Para entonces, la sociedad con su hermano ya había sido disuelta.  Su viuda, doña Juana Teresa Galli -pariente de don Pascual Galli-, con la que había tenido siete hijos, continuó con entereza y tesón la obra iniciada por su esposo.  Conservó la casa principal ubicada en el centro de la ciudad -Independencia 488, posteriormente vendida a una firma comercial- y la casa quinta de Villa Allende, dedicada a la explotación agrícolo-ganadera, en manos hoy de sus descendientes. (ARCHIVO GENERAL DE TRIBUNALES DE LA PROVINCIA DE CORDOBA. -en adelante A.G.T.P.C. 4a.  Civil. 1926). (Berruti 1906). (Entrevista oral a Laura Angaroni).

 

Hoteleros Lombardos.

Don Angel Riva:

Este inmigrante lombardo, proveniente de Brebbia, llegó a Córdoba hacia 1869.  A poco de arribar a la capital mediterránea abrió un pequeño café en las proximidades de la Estación del Ferrocarril Central Argentino.  Poco después, en 1876, inauguró un cómodo y frecuentado albergue cuya asidua clientela le dejaba importantes ganancias como saldo.

Pero sus actividades comerciales no le hicieron olvidar su antiguo oficio de albañil, con el que se había ganado el sustento en su pueblo natal.  En efecto, paralelamente a su función de hotelero, don Angel Riva se dedicó a la construcción de casas por cuenta propia y por encargo de terceros.  Este negocio le procuró una sólida posición económica y la satisfacción de encontrar, en distintos puntos de la ciudad, casas de su propiedad.

Riva fue uno de los tantos inmigrantes que pudieron cumplir el sueño de ver convertido a su hijo en "doctor" en leyes. (Scardin 1903).

 

Don José Comolli:

Don José Comolli -ex combatiente a las órdenes de Garibaldi-, había nacido en Como.  Allí había frecuentado cursos técnicos y realizado otros estudios, por los que había obtenido los diplomas de maestro elemental y secretario comunal.  Sin embargo, al llegar a la Argentina, se inclinó por el negocio de hotelería, a tal punto que, antes de fijar residencia en Córdoba, anduvo por diversas ciudades del interior del país, en las que se dedicó a la explotación de albergues y restaurantes que alquilaba temporariamente. Finalmente, en 1886, logró instalar su propio hotel en la capital mediterránea.

El Albergo Roma -como llamó a su negocio-, estaba situado a pocos metros de la Plaza San Martín -Deán Funes 38- y contiguo a la Oficina de Correos y Telégrafos.  A principios de siglo,  Comolli había transformado su hotel el que lucía bellísimo según testimonios de la época.

En la pintoresca aldea serrana de La Calera, este albergue tenía una sucursal: el denominado Hotel La Delicia, que funcionaba solamente en los meses de verano.

Su vida de negocios la alternó con el deporte.  En este aspecto se destacó como valiente tirador, por lo que intervino en varias competencias en las que obtuvo premios importantes. (Lloyd 1911). (Scardin 1903). (Guía General de Córdoba 1901).

 

Los Lombardos en la Industria.

La industria fue otra de las actividades desarrolladas por los peninsulares.  En primer lugar destacamos la alimenticia, en tanto los capitales invertidos en ellas fueron, en general, los de mayor significación.  Sobresalieron, sobre todo, en la industria molinera, fábrica de dulces y chocolates, fábricas de fideos y panaderías y fábricas de licores.

Otros ramos que explotaron fueron el de la vestimenta y, el de la construcción en los que, salvo casos excepcionales, los capitales con que operaron eran modestos.  El último rubro al que haremos referencia es el de las "industrias diversas", cuyos capitales variaban de acuerdo a la magnitud y al tipo de negocios.  Así encontramos desde una modesta herrería, a una apreciable carpintería hasta una significativa fábrica de papel.

La mayoría de los establecimientos industriales sólo poseían máquinas manuales aunque, los de mayor envergadura, contaban con maquinarias a vapor. (A.G.N. Segundo Censo 1895).

El cuadro que insertamos a continuación, nos informa cuales fueron las preferencias de los lombardos, dentro de la actividad industrial.

 

INDUSTRIALES LOMBARDOS EN CORDOBA
(Fines del siglo XIX)
Propietario Ramo

Razón Social

Capital
$ m/n
Empleados
V M A E

BIFFIGNANDI, Alfredo

Imprenta La Italia 20.000 12 - 10 2
BINDA, Carlos Panadería P. Garibaldi 8.000 8 1 5 4

CALLERIO, 
Vicente y César

Fábrica de licores

Vicente y César Callerio

50.000 18 - 11 7

CAMPORINI y Cia.

Aserradero

Valls y Camporini

s/d. - - - -
PETRACCHI, Luis Joyería La Moderna 70.000 5 - 2 3
POZZI, Luis

Herrería Milanesa

Herrería 5.000 5 - - 5
ROSSI, Juan

Fábrica de Pan

Panadería Milanesa 170 10 2 6 6
          Totales 58 3 34 27

Nota: Cuadro elaborado por la autora en base a datos extraídos del A.G.N. Segundo Censo Nacional.  Económico Social.  Provincia de Córdoba. (Lloyd 1911).

 

La muestra precedente nos informa acerca de la predilección de los lombardos por el desarrollo de las industrias alimenticias.  Sin embargo, el mayor capital registrado en 1895 correspondió a una firma, propiedad de un peninsular que, como seguidamente veremos, se dedicó a otra clase de negocios, convirtiéndose en un caso típico de empresario múltiple.

Lo que llama la atención, es el número de empleados de los establecimientos, preferentemente varones, pues la mujer, con excepción de las panaderías no participó, al menos entre los lombardos, en la actividad industrial.  Asimismo destacamos el número significativo de argentinos como empleados en los negocios cuyos propietarios eran extranjeros.  Estas observaciones son válidas también para el caso de los comerciantes procedentes de Lombardía.

 

Los Callerio y la fabricación de licores:

Los hermanos Callerio se iniciaron en la fabricación de licores cuando uno de ellos, Vicente, abrió en 1885 un negocio del ramo en la ciudad de Córdoba.  La prosperidad de la fábrica animó a César y Camilo -hermanos del anterior- a dejar su tierra natal para trasladarse a la capital mediterránea en la que pronto se convirtieron en fervientes colaboradores de Vicente, el pionero en este negocio que, para 1895, era el de mayor capital entre las fábricas de ese tipo instaladas por italianos.

Con el tiempo, don Vicente decidió alejarse del negocio para retornar a Garlasco -el pueblo donde había nacido- a disfrutar del bienestar conseguido como fruto de su constante trabajo.  La fábrica quedó en manos de César y de Camilo quienes le dieron empuje y dinamismo.

Los hermanos Callerio introducían de Tucumán el azúcar y el alcohol; este último producto también procedía de Buenos Aires.  De las provincias cuyanas les llegaba el vino para la fabricación del vermouth y de Italia, Francia y Alemania, algunos productos químicos. (A.G.N. Segundo Censo Nacional 1895). (Berruti 1906). (Scardin 1903).

Los licores de César y de Camilo Callerio, más allá de la brillante aceptación dentro de la ciudad de Córdoba, fueron colocados en las localidades del interior provincial y, exportados a las provincias vecinas.

En la primera década del siglo XX, la fábrica pasó a manos de Francisco Martinetti y Cia. -don Francisco estaba casado con María Callerio, hermana de los ya mencionados Vicente, César y Camilo- y, luego, a su viuda. (A.H.P.C. Protocolos. 1920).

En 1920 los hermanos Antonio y Vicente Porta compraron a doña María Callerio de Martinetti la fábrica de licores que tenía en las proximidades del Río 1º -Alvear 600 al 632- con todas sus existencias, maquinarias, herramientas, mercaderías y la propiedad exclusiva de todas las marcas de fábrica que poseía dicho establecimiento para la manufactura de licores denominadas "El Peñón", Nº 36.165, "El Peñón", Nº 59.263 y Nº 58.548 y "La Tenaza", Nº 31.164, por el precio de 45.000 pesos.  Para ello conformaron una sociedad colectiva para continuar con el negocio pasando, el mismo, a girar bajo la razón social Porta Hnos. (A.H.P.C. Protocolos. 1920 y 1921).  La empresa continuó un desarrollo firme y sostenido en las décadas siguientes pero, su tratamiento, está fuera del límite que nos hemos impuesto tratar en esta ocasión.

 

Juan Camporini y el desarrollo de “industrias diversas”:

Otro de los exitosos industriales de la época fue Juan Camporini que, procedente de Lombardía, se radicó un tiempo en Buenos Aires antes de decidir asentarse definitivamente en Córdoba en 1887.  Ese año abrió un aserradero bajo la razón social Valls y Camporini que, en 1906, se transformó en Camporini, Viuda de Valls y Cia. y, en 1910, en Camporini y Cia. al entrar en sociedad con un conocido inmigrante español de principios de siglo.

El aserradero, tornería, taller de carpintería y los depósitos de madera de los señores Camporini y Cia., cubrían una superficie de 6.900 m2, ubicados en pleno casco céntrico de la ciudad mediterránea, en la calle Catamarca.

El local era propiedad de la firma y estaba valuado en unos 125.000 pesos.  Hacia 1910, el capital de la casa ascendía a 150.000 pesos y el giro anual de los negocios era de unos 400.000 pesos, la mitad del cual era resultado de la venta de madera importada.  La firma se dedicaba especialmente a la confección de artículos para la construcción de carros. (Lloyd 1911).

 

Luis Petracchi, un empresario múltiple:

Luis Petracchi había nacido en Varese en 1858.  Poco después de cumplir en su patria con el servicio militar como oficial inferior del Ejército Real, decidió como otros connacionales que la solución de sus problemas pasaba por América.  Rumbo a la Argentina, eligió a Córdoba como punto de asentamiento.  En cuanto llegó a esta ciudad se empleó en la importantísima casa de Teodoro Flandin.  A escasos tres años, dejó su cargo en ese negocio y, en 1885, con un pequeño capital de 5.000 pesos, abrió una joyería y relojería La Moderna en la calle San Martín que pronto se convertiría en una de las arterias más importantes de la ciudad.

En 1897, cuando Petracchi había conseguido una sólida posición económica, asoció a su negocio al connacional Vicente Pavese el cual, desde hacía varios años era empleado de la casa.  Esa sociedad comercial se disolvió al cabo de tres años, quedando Pavese como propietario exclusivo del negocio.  A principios del presente siglo, el mismo era uno de los mejores surtidos y, de los más acreditados de la capital mediterránea. (A.G.N. Segundo Censo Nacional, 1895). (Berruti 1906).

Por su parte, Luis Petracchi se dedicó a otras lucrosas ocupaciones.  Se destacó como introductor desde Italia de artísticos mármoles y alabastros trabajados, a la vez que ejercitó el ramo de comisiones y representaciones comerciales.  En este último rubro consiguió la concesión de productos de distintas firmas de primer orden como la de Santiago Pinasco y Cia. de Rosario, importadora de comestibles y otros géneros surtidos y Azevedo y Cia. de Buenos Aires, importadora en vastísima escala de los productos más acreditados de Brasil.  A su vez, tenía la representación de otras casas de las ciudades de Rosario como, por ejemplo, U. Sagales y Cia. -fósforos, papel, etcétera-.  La Germania -alcohol, cerveza y licores-, de San Juan, Langlois Hnos. -vinos del país-, de Buenos Aires, M. Perez y Cia. -comestibles y bebidas-, E. Danrée -conservas y artículos europeos-, C. Colombo -café, té, chocolate, etcétera, The River Plate Ltda. -conservas, jabones, grasas-, J. Larroquette -vinos especiales-, Polledo, Torres y Cia. -sidra, champagna-, Braus, Mahn y Cia. -extracto de carne Liebigh-, Piccardo y Cia. -cigarros-, Viuda Canale -bizcochos-, J M. Llauró -tapones, corchos-, A. Tarelli y Cia. -tintas y gomas líquidas-, J. Buchanan y Cia. -whisky Buchanan-, E. Keuler -cognac-, J. Ferro -agua mineral "San Pellegrino"-, M Bonomi y Cia. -amargo "Bonomi" y otros productos-, F. Carrizo -vinos, oporto, jerez, etcétera-, M. Lechet Lehman -máquinas y herrajes-, A. W. Boote y Cia. -máquinas de escribir "Underwood"-, Mauthe y Cia. -relojería-, La Alianza -Sociedad de Crédito Comercial y Seguros-, La North British Mercantil y La Argentina -compañías de seguros contra incendios. (A.G.T.P.C. 4a.Civil 1926), (A.H.P.C. 1a, Civil. 1908 y 1909). (Periódicos locales). (Guías de Comercio).

La enumeración de las firmas con las que mantenía una estrecha relación, ha sido por el mero objeto de poner de relieve la visión para los negocios del señor Petracchi.  Obviamente que, para el buen funcionamiento de los mismos contó con activos colaboradores y excelentes empleados.

Daban cuenta del éxito obtenido por este acaudalado comerciante, las valiosas inversiones realizadas en propiedades urbanas y rurales, entre las que se destaca una espléndida villa de veraneo que poseía en las cercanías de la ciudad de Córdoba. (A.G.T.P.C. 4a. Civil 1926). (Berruti 1906). (Petriella y Sosa Miatello 1976). (Scardin 1903).

 

Conclusión.

A través del análisis realizado, hemos logrado demostrar el aporte del grupo estudiado al desarrollo comercial e industrial de la ciudad de Córdoba.

Avances de nuestra investigación sobre el papel de los italianos en general, en esos sectores de la economía, nos permiten confirmar la incidencia decisiva de esos inmigrantes en la transformación económica de la ciudad.  Por lo tanto, si tomamos como parámetro los capitales invertidos por miembros de la colectividad en los mismos rubros a los que se dedicaron los lombardos, se deduce que estos últimos formaron parte del poderoso núcleo de empresarios que operó en Córdoba en el período de estudio.  En algunos casos, inclusive, sus inversiones fueron mayores que las realizadas por connacionales originarios de otras Regiones.

Con los datos proporcionados por la documentación relevada, por los testimonios de la época y por la historia oral, hemos podido incursionar en la vida de varios lombardos pesquisados.  Lamentablemente, en esta oportunidad, no nos hemos podido explayar en casos interesantes como el de Alfredo Biffignandi que, en 1890, abrió en el centro de la ciudad su Tipografia Italiana y el de Carlos Binda que, en esos años, abrió una panadería destinada a la elaboración y venta de pan. (Manachino de Pérez Roldán 1988 y 1993).

Asimismo, la presente investigación nos ha permitido registrar a muchos lombardos que no se han incluido en este estudio, por estar fuera del contexto espacio temporal.  Nos referimos, no solamente a los relevados en la capital mediterránea sino también a los que se asentaron en el interior provincial.

Entre los primeros destacamos a Piero Astori -industrial de la construcción y a Guido Callegaris que se dedicó al rubro de hotelería.  En efecto, de su propiedad era la reconocida y lujosa cadena de hoteles Dora de Mar del Plata, Buenos Aires y Córdoba este último inaugurado a fines de la década del sesenta. (Petriella y Sosa Miatello 1976).

Entre los segundos recordamos a José Pistoletti que, en los años ochenta, del siglo pasado abrió, en Sampacho, una casa de comercio dedicada, entre otras cosas, a la compra-venta de cereales; además era dueño de un molino a vapor. Otro lombardo asentado en el interior fue César Castelli que poseía, en Porteña, un albergue y un negocio de comestibles y cereales. (Scardin 1903). (Zuccarini 1910).

Y para concluir decimos que el tema no está agotado.  Al contrario, es el puntapié inicial de una investigación de mayor envergadura que nos puede conducir a esclarecer muchas incógnitas no sólo sobre la inmigración lombarda, sino sobre la italiana en general.

 

FUENTES INEDITAS

ARCHIVO GENERAL DE LA NACION Segundo Censo Nacional.  Económico Social, Provincia de Córdoba, Legajo 142, Boletín 32 y Legajo 143, Boletín 41. Distintos folios.

ARCHIVO GENERAL DE TRIBUNALES DE LA PROVINCIA DE CORDOBA.  Juzgado de 1a. Instancia y 1a.  Nominación en lo Civil y Comercial, 1925, Legajo 77 y 1935, Legajo 30. 2ª. Nominación en lo Civil y Comercial, 1922, Legajo 21. 4ª. Nominación en lo Civil y Comercial, 1926, Legajo 17, Nominación,1920, Legajo 2.

ARCHIVO HISTORICO DE LA PROVINCIA DE CORDOBA.  Juzgado 1ª. Instancia y 1ª. Nominación en lo Civil  y Comercial, 1894, Legajo 14; 1908, Legajo 12; 1909, Legajo 15; 1910, Legajo 15; 1911, Legajo 1 y 7. 2ª. Nominación en lo Civil y Comercial, 1908, Legajo 16 y 1911 Legajo 3. 3ª. Nominación en lo Civil y Comercial, 1895, Legajo 19. 4ª. Nominación en lo Civil y Comercial, 1902, Legajo 6 y 1908, Legajo 6. Protocolos de Escribanos, 1880-1914, 1920 y 1921.

 

FUENTES ORALES

Entrevista personal a la Lic. Laura Angaroni de Arteaga.

 

FUENTES EDITAS

Anuarios, Albumes, Guías:

Annuario Statistico, Commisariato Generale dell’Emigrazione, Roma, 1926.

FERRROCARRIL CENTRAL DE CORDOBA.  Album comercial, industrial v agropecuario. 1920, compilado por el Departamento Comercial, Buenos Aires, Imprenta de José Tragant.

Guía Industrial y Comercial, 1886 Guía de Comercio de la Ciudad de Córdoba.  Año 1896.

Guía General de Córdoba, F. Domenici. editor, 1901.

Guía General de Córdoba, F. Domenici, editor, 1904.

Guía Córdoba, Guía impresa en los Talleres Gráficos "LA ELZEVIRIANA", edición 1918.

 

CENSOS

Censo General de población, edificación, comercio, industria, ganadería y  agricultura de la ciudad de Córdoba, capital de la provincia del mismo nombre (República Argentina) levantado los días 31 de agosto y 10 de septiembre de 1906, Córdoba, 1910.

REPUBLICA ARGENTINA, Primer Censo Nacional de la..., verificado entre el 15 y el 17 de septiembre de 1869, bajo la dirección de Diego de la Fuente, Buenos Aires, Imprenta El Porvenir, 1872.

REPUBLICA ARGENTINA, Segundo Censo Nacional de la.... verificado el 10 de mayo de 1895, Población, Buenos Aires, Taller gráfico de la Penitenciaría Nacional, 1898.

 

Periódicos Locales:

Córdoba.

La Voz del Interior.

 

BIBLIOGRAFIA

Libros y Artículos:

BARBIERO, A Reassesment of Agricultural Production in Italy. 1861-1914: The caso of Lombardy en The Journal of European Economic Story, Vol. 17, Nº 1, Roma, Banco di Roma, Spring 1988.

BERRUTTI, Edoardo.  Cenni biografici di alcuni artisti, industriali e commercianti italiani residenti nella città di Córdoba en Gl'Italiani nel distretto consolare di Córdoba (República Argentina), Córdoba.  Stabilimento Tipográfico "La Italia" di A. Biffignandi. 1906.

DE FELICE, Emidio.  Dizionario dei cognomi italiani, Milano, Arnoldo Mondadori Editore, 1978.

DE ROSA, Luigi.  Urbanization and Industrialization in Italy (1861-1921) en The Journal of European Economic History, Volume 17, Number 3, Roma, Published by the Banco di Roma, Winter, 1988.

FRANCESCHINI, Antonio. L'Emigrazione italiana nell'America del Sud.  Studi sulla espansione coloniale transatlántica.  Roma, Forzani E.C. Tipografi Editori, 1908.

LLOYD, Reginal.  Impresiones de la República Argentina en el siglo XX, dirigida por... (historiador: Arnold Wright), Londres, Lloyd's Greather Britain Publishing Company LTD, 1911.

MANACHINO DE PEREZ ROLDAN, Isabel.  Aportes de la colectividad italiana a la formación de la sociedad cordobesa en Revista de la Junta Provincial de Historia de Córdoba, Nº 13, Córdoba, 1988.

El aporte de la colectividad italiana al desarrollo comercial urbano.  El caso de Córdoba (Argentina) a fines del siglo XIX y principios del XX en Italianos en Córdoba, Córdoba, Cuadernos del Centro de Italianística de la Universidad Nacional de Córdoba (CITAL), Nº 2, 1991.

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Industriales italianos en la Córdoba de fines del siglo XIX en Actas.  OCTAVO CONGRESO NACIONAL Y REGIONAL DE HISTORIA ARGENTINA, organizado por la ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA.  La Rioja, 2-4 de octubre de 1992.  En prensa.

Las actividades económicas de los italianos en dos centros urbanos: Córdoba y Tampa (Fines del siglo XIX  y principios del XX), Buenos Aires, ASOCIACION DE ESTUDIOS AMERICANOS, 1993.

Inmigrantes italianos en la industria cordobesa (Fines del siglo XIX) en Actas. 1ª JORNADAS SOBRE LA POBLACIÓN DE CORDOBA. ORIGEN Y DESARROLLO. 1573-1993 organizadas por el CENTRO DE ESTUDIOS GENEALOGICOS DE CORDOBA y el INSTITUTO DE ESTUDIOS HISTORICOS ROBERTO LEVILLIER.  Córdoba, 11-13 de junio de 1993.  En prensa.  Industriales italianos en Córdoba en La Táula Lunga, Córdoba, Agrupación Cultural de Raíz Piemontesa, 1993.  Nº 5, 6, 7, y 8.

PETRIELLA, Dionisio y SOSA MIATELLO, Sara.  Diccionario biográfico ítalo-argentino, Buenos Aires, Asociación Dante Alighieri, 1976.

SCARDIN, Francesco. Vita italiana nell'Argentina. Impressioni e note di viaggio. volumen II, Buenos Aires, 1903.

VERA DE FLACHS, María Cristina. Las colectividades extranjeras en Córdoba en el siglo XIX.  Identidad e integración, Cuaderno Nº 35 de la Junta Provincial de Historia de Córdoba, 1993.

ZUCCARINI, Emilio. Il lavoro degli italiani nella República Argentina dal 1516 al 1910, Buenos Aires, Officine Grafiche della Compañía General de Fósforos.